¿Qué tan incómodo resultó el reclamo que recibió Claudia Sheinbaum por el caso Dafne, que terminó solicitando a la FGR revisar puntualmente todo el proceso?
La postura presidencial habla bien de Sheinbaum, porque decidió escuchar directamente a una familia inconforme; pero políticamente, también exhibe fallas operativas del gobierno tamaulipeco.
El anuncio para revisar el expediente deja además una lectura incómoda para la Fiscalía General de Justicia: sus actuaciones ya requieren escrutinio desde la Federación.
La presión social aparece cuando las instituciones dejan espacios vacíos; cuando una familia siente injusticia, termina buscando directamente al gobernante que pueda escucharla y responderle.
Eso ocurrió con familiares de Danna Yanina, quienes buscaron a la Presidenta durante su gira y encontraron una mandataria dispuesta a enfrentar directamente el reclamo.
Hay funcionarios que prefieren subir las ventanillas de sus camionetas cuando aparecen periodistas; enfrentar ciudadanos inconformes, evidentemente, resulta todavía menos cómodo para algunos.
El problema alcanza a la Secretaría General de Gobierno, porque Héctor Villegas, “El Calabazo”, tampoco logró contener una inconformidad que terminó alcanzando directamente a la Presidenta.
A partir de ahora, cualquier evento gubernamental puede convertirse en escenario de reclamos cuando los ciudadanos consideren vulnerados sus derechos o ignoradas, sus demandas legítimas.
Y si el gobierno no exige resultados a secretarios, subsecretarios y directores, las deficiencias administrativas terminarán convirtiéndose inevitablemente en costos políticos para Morena durante los próximos procesos electorales.
El problema se agrava cuando funcionarios prefieren esquivar asuntos incómodos, como el huachicol, los Carmona o las controversias nacionales que involucran a figuras políticas como el caso de la cancelación de visas.
Un ejemplo aparece con Rómulo Pérez Sánchez, quien habría solicitado a reporteros del sur, evitar el tema de la cancelación de Visa a Andy López Beltrán.
Cuando desde el gobierno comienzan a sugerir qué temas deben publicarse y cuáles conviene esconder, la comunicación institucional deja de informar y comienza peligrosamente a censurar.
La ASE, territorio cardioprotegido
En la Auditoría Superior del Estado existe un detalle que parece serio, aunque leído con humor, termina provocando más de una sonrisa entre visitantes.
A unos pasos de la entrada principal, una placa advierte: “ESPACIO CARDIOPROTEGIDO”. Y vaya que la leyenda puede tener muchas interpretaciones.
El secretario de Salud, el Doctor Ricardo Guerrero, seguramente podría explicar mejor sus alcances, aunque cualquiera que visite la ASE entenderá rápidamente semejante precaución.
Llegar a la Auditoría no siempre es una caminata tranquila: algunos comienzan a sudar, otros sienten presión y hasta el pulso puede acelerarse. Podríamos ubicar a Francisco Noriega como el cardiólogo, pero realmente es el Auditor Superior del Estado.
Ahora bien, todo depende, claro, de la cuenta pública que lleve cada visitante bajo el brazo y de las explicaciones que tenga preparadas, y conocer el diagnostico del ‘doctor’ Noriega.
Por eso, cualquier alcalde, exalcalde o extesorero que llegue a la ASE puede sentirse tranquilo: quizá no salga con cuentas aclaradas, pero atención tendrá.
Falta encontrar placas similares en la Fiscalía o en el Poder Judicial; aunque ahí seguramente necesitarían ambulancia, desfibrilador y hasta terapia intensiva.
En tiempos donde revisar cuentas públicas puede convertirse en deporte extremo, la ASE parece haber entendido algo fundamental: primero está la salud.






