Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Los resultados de PISA 2025 encendieron nuevamente las alertas sobre el aprendizaje en México, al exhibir bajos niveles entre estudiantes de 15 años.
La Unión Nacional de Padres de Familia consideró que los resultados obligan a la Secretaría de Educación Pública a realizar un diagnóstico transparente y revisar profundamente el modelo pedagógico.
Israel Sánchez Martínez, presidente nacional de la organización, advirtió que 41.8 por ciento de los estudiantes mexicanos presenta bajo desempeño en ciencias, lectura y matemáticas, según cifras referidas.
México alcanzó 414 puntos en ciencias, 408 en lectura y solamente 388 en matemáticas, resultados que permanecieron considerablemente por debajo de los promedios correspondientes a países de la OCDE.
La diferencia frente al promedio de la organización fue de 68 puntos en ciencias, 53 en lectura y alcanzó 75 unidades en matemáticas, la brecha más pronunciada.
Para Sánchez Martínez, estos indicadores confirman las dificultades que enfrentan estudiantes mexicanos para desarrollar conocimientos y competencias fundamentales indispensables durante las siguientes etapas de su preparación académica.
La organización sostuvo que más del 40 por ciento de los jóvenes de 15 años permanece en niveles insuficientes de desempeño, situación que atribuyó a problemas estructurales educativos.
“Nuestros estudiantes no poseen las habilidades fundamentales para continuar su educación ni acceder a empleos dignos”, advirtió el dirigente al dimensionar las consecuencias futuras del rezago académico.
Desde la perspectiva de la UNPF, las cifras respaldan advertencias realizadas anteriormente sobre deficiencias en los aprendizajes y obligan a revisar las estrategias aplicadas dentro del sistema educativo nacional.
La organización considera que México permanece estancado mientras otros países con condiciones económicas semejantes consiguen avances, por lo que demandó acciones concretas para revertir los bajos resultados académicos.
Para los padres de familia, una revisión educativa deberá identificar las causas del rezago y establecer mecanismos medibles que permitan conocer si las políticas implementadas efectivamente mejoran los aprendizajes.
“Exigimos resultados, no discursos”, concluyó Sánchez Martínez al demandar respuestas de las autoridades educativas frente a indicadores que considera insuficientes para formar a las nuevas generaciones mexicanas.






