Washington.- El Pentágono autorizó a personal actual y anterior a compartir información reservada relacionada con fenómenos anómalos no identificados sin exponerse a sanciones por confidencialidad.
La medida comprende militares, empleados civiles, contratistas y exintegrantes que hayan tenido acceso a información clasificada relacionada con investigaciones sobre este tipo de fenómenos.
La autorización permite entregar esos datos directamente al programa Pursue, mecanismo creado para recibir, revisar y evaluar información gubernamental sobre fenómenos anómalos no identificados.
El nuevo esquema contempla revisar información histórica y actual, evaluar riesgos de seguridad y determinar qué documentos podrían eventualmente ser sometidos a procesos de desclasificación.
La exención modifica temporalmente los alcances de determinados acuerdos de confidencialidad cuando la información sea entregada exclusivamente mediante los mecanismos oficiales establecidos por Pursue.
El objetivo es reducir barreras legales que anteriormente impedían a algunas personas aportar información por temor a perder autorizaciones de seguridad o enfrentar procedimientos administrativos.
El Pentágono busca así ampliar el acceso institucional a testimonios y documentos relacionados con programas, investigaciones o incidentes que permanecieron durante años bajo diferentes niveles de reserva.
La decisión se inscribe dentro de una política de mayor apertura gubernamental sobre los llamados FANI, denominación utilizada oficialmente para los fenómenos anómalos no identificados.
Sin embargo, la autorización no significa que toda la información recibida será publicada automáticamente, pues continuará sujeta a revisiones de seguridad y posibles restricciones de clasificación.
El procedimiento permitirá determinar qué materiales pueden divulgarse, cuáles deben mantenerse protegidos y qué información podría contribuir a esclarecer investigaciones realizadas durante décadas por distintas agencias.
La iniciativa también abre un canal formal para personas que tuvieron conocimiento directo de esos programas y permanecían limitadas por compromisos legales de confidencialidad.
Con el nuevo mecanismo, el gobierno estadounidense busca concentrar información dispersa y revisar de manera sistemática expedientes relacionados con fenómenos que todavía permanecen sin explicación definitiva.






