De cara a la elección del 2027, pocas candidaturas provocarán tanta disputa como la alcaldía de Victoria. Con todo y sus limitaciones presupuestales, la silla que hoy ocupa Eduardo Gattás Báez sigue despertando apetitos.
En Morena la lista ya es larga. Ahí están José “Pepe” Braña Mojica, Hugo Reséndez, Gerardo Illoldi, Katalyna Méndez Cepeda, Blanca Anzaldúa y Rómulo Pérez Sánchez. Unos se mueven abiertamente y otros con mayor discreción.
Sin embargo, en mi opinión Braña llega con un capital político que no puede ignorarse. Tiene elecciones ganadas, estructura territorial y presencia permanente en Victoria. Esos antecedentes lo convierten en la carta con mayor capacidad para competir por la alcaldía y conservar para el bloque gobernante el control de la capital.
Primero ganó una diputación local por un distrito de la capital y después hizo lo propio con la diputación federal. En 2024 consiguió más de 141 mil votos.
El diputado tiene además una característica que le ha ayudado a conservar presencia: regresa al territorio. Camina colonias, mantiene reuniones, y eso le ha permitido conocer a detalle la problemática que enfrenta el municipio victorense.
De hecho, Braña no esconde sus aspiraciones. No niega su interés por ser el candidato para gobernar Victoria, e incluso afirma que ya hasta tiene un programa de gobierno, con soluciones a los principales problemas que padece la capital.
Pero una cosa es querer la candidatura y otra muy distinta conseguirla. Ahí comenzará la verdadera batalla interna de Morena, porque la dirigencia tendrá que medir con cuidado no solamente quién quiere competir, sino quién tiene realmente con qué hacerlo y, sobre todo, quién ofrece mayores posibilidades de ganar.
Y tendrá que ser cuidadosa porque, aunque hay actores políticos que afirman, con optimismo exagerado, que el partido ganará “caminando”, la realidad es muy distinta. Morena sigue teniendo una presencia electoral importante, pero el 2027 no necesariamente tendrá las mismas condiciones de procesos anteriores.
El ejercicio del poder desgasta, los errores cobran factura y los ciudadanos suelen guardar memoria para cuando llega la hora de votar. Además, Andrés Manuel López Obrador ya no estará en la boleta ni encabezando las campañas como ocurrió durante los años de mayor crecimiento del movimiento.
Insisto: en público seguramente abundarán quienes digan que el partido está fuerte, unido y preparado para ganar con cualquiera. Es normal. Todos los partidos dicen lo mismo. El problema comienza cuando terminan creyéndose su propio discurso y confunden optimismo con realidad. Ahí es donde suelen comenzar los tropiezos.
Y es que del otro lado tampoco están cruzados de brazos. El PAN comenzó a mover piezas y las incorporaciones de Jorge “Tico” García y Juan José “Juanjo” Salazar modificaron, cuando menos, la conversación política en Victoria. Falta mucho para conocer candidaturas, pero sería un error pensar que la oposición llegará solamente a mirar.
Por eso la elección de candidatos será importante para todos. Quien piense que una camiseta partidista bastará para ganar puede llevarse una sorpresa. En una elección municipal pesan los nombres, el territorio, los negativos, las estructuras y el capital político acumulado.
En función de ello, Morena tendrá que decidir sin afectos, compromisos ni compadrazgos. Porque una cosa parece clara desde ahora: en Victoria nadie tiene la elección en la bolsa.
ASÍ ANDAN LAS COSAS.
[email protected]






