Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Cada inicio de año, miles fijan como meta hacer ejercicio y bajar de peso, pero la motivación inicial suele diluirse en días, abandonando rutinas saludables.
Quienes logran llegar a un gimnasio, generalmente desisten por falta de constancia, expectativas irreales y presión social, postergando indefinidamente el cuidado físico y emocional.
De acuerdo con el entrenador certificado y especialista en nutrición, Esteban Estrada de la Serna, la falta de planeación, de acompañamiento, de objetivos claros y de tiempo puede mermar el ánimo de quienes emprenden esta meta, la cual se debe llevar como parte de una disciplina de vida y no de cierta época del año.
El coach, subrayó que los seres humanos no somos un número, hay muchas cosas que la báscula no te dice, señaló el fisicoconstructivismo y entrenador, al tiempo que cuestionó la obsesión por el peso como único indicador de salud.
“Lo ideal es acompañar una dieta equilibrada con ejercicio, tener hábitos sostenibles, nunca recurrir a la pastillas o dietas milagrosas que a la larga causan estragados en la salud”, refirió.
En un mensaje que combina nutrición, empatía y crítica al modelo tradicional de las dietas, el especialista, advirtió que perder peso no debe ser el objetivo principal, sino la consecuencia de pequeñas victorias cotidianas que transforman los hábitos sin culpa ni castigo.
Expuso que muchas personas repiten rutinas y dietas que ya les fallaron, creyendo que el error fue suyo. “¿Por qué vuelves a hacer lo que no te funcionó? No es tu culpa. El problema no es la dieta, es que no hay quien te acompañe, quien te escuche, quien te resuelva las dudas”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el acompañamiento profesional —sin juicios ni exigencias irreales— es lo que marca la diferencia entre una dieta más y un proceso de cambio real.
“No es un camino perfecto, pero sí puede ser realista”, dijo.
Sobre los primeros pasos, recomendó caminar 30 minutos dos o tres veces por semana, evitar frituras y harinas, y optar por alimentos asados o a la plancha.
Estrada de la Serna, sostuvo que enero llega cargado de la misma motivación colectiva: la necesidad de verse bien para antes de Semana Santa.
“Todos o en su mayoría buscan estar súper bien para la temporada y entrenan durísimo, pero en tres meses no se alcanzan metas tan significativas”.
Dijo que esos plazos tan cortos generan frustración, porque si bien se pueden bajar algunos kilos, los cambios fuertes requieren meses de constancia.
Con este enfoque, el entrenador propone un modelo de salud más humano, donde el cuerpo no se castiga, se acompaña; y donde el cambio no se mide en kilos, sino en dignidad.






